Llegada

viajes

Aterrizó en la Argentina por donde casi todo el mundo, por Ezeiza, que pudo parecerle un aeropuerto impresionante - el más grande del mundo era hasta entonces para él el José Martí, de La Habana-. Ezeiza fue moderno y hasta agradable; sin embargo, tan rápido como empezaba a familiarizarse con sus recovecos le comenzaron unos insoportables estertores producto de un diminuto flancito que se había zampado cortesía de la aerolínea Lam.

Por suerte, la Aseregaucha lo esperaba desde la noche anterior. Había permanecido engabanada sobre tres de los asientos en la sala de espera, entre desconocidos adormilados y un animado televisor. La pobre anduvo preocupada y ansiosa, sabiendo de la pata que cojeaba su amado lo supuso capaz de perderse entre filas de turistas de todo el mundo. Y no fue de todo el mundo, le diría luego, tan solo era una fila infinita de brasileños que hablaban sin parar el portuñol. Cuando llegó a la estera solo esperaba su equipaje, un viejo maletín que lo había acompañado a más de un viaje nacional y que yacía recostado a una de las columnas. buenos aires

Tendrían que atravesar Buenos Aires para alcanzar al sitio donde habría de vivir junto a su amada. La Aseregaucha tenía alquilado un departamento junto a su amiga, la AserereDeleuze. Ambas eran amigas de la adolescencia y ahora cursaban una maestría en la Universidad Nacional de La Plata gracias a la pesca de una beca auspiciada por el gobierno, una de las muchas subvenciones que aquella presidenta coqueta y vehemente había sumado a la caterva de planes sociales que a los nativos lograba enredar en toda clase de discusiones.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Ahora que lo recuerda la presidenta no es presidenta y los nativos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su realidad. Van en masa al psicoanalista y ni siquiera allí saben si han sido tragados por una supernova o el país prosigue el rumbo de los países inmaduros que pretenden madurar. Pero eso es el presente, y en el pasado, cuando el Aseregaucho llegó, otras eran las preocupaciones nacionales, como por ejemplo la Argentina habían perdido en el Mundial de Fútbol. Para él, en lo estrictamente personal, aunque se había dejado llevar por el eslogan de una televisora seguida en su tierra (el norte es el sur, decía en confusa brújula), el mundo pasaba a ser una autopista por la que se iba rumbo a lo desconocido.

buenos aires, la habana, migración

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6 comentarios en “Llegada

  1. Muy interesante. Muy linda la presentación. Te felicito. Que enredo que aseregaucho tenga un asereGUACHO que nazca en el centro nervioso de la gran ciudad.

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